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Feliz de ser Nómada y Digital

Lo que para mí es un término común para otros no lo es tanto.

Recuerdo cuando en el 2009 volví de Buenos Aires a vivir al campo de Mercedes e intenté por primera vez en mi vida eso de «trabajar remotamente». Era algo imposible, no por las limitaciones técnicas, pero sí por las limitaciones sociales.

Para ese entonces era inentendible que una persona pudiera trabajar si no era dentro de un entorno de oficina, empresa o local preparado «para el trabajo».

Pero ahí estaba yo, con una pésima conexión de internet en el medio del campo pampeano de Buenos Aires intentando lograr lo que entendía como algo lógico y funcional ¿Por qué tenía que estar encerrado si podía hacer mi trabajo desde cualquier lugar?

El tiempo me dio la razón. No solo logré trabajar remotamente sino que ya es algo aceptado y hasta buscado por las empresas.

Debo admitir que la pandemia COVID-19 ayudó mucho a este cambio laboral en el mundo. Las empresas se vieron obligadas a continuar con su trabajo sea como sea y la única posibilidad que les quedaba era la de permitir a sus trabajadores a hacer su trabajo desde sus domicilios y conectados a internet.

Lamentablemente recién ahí fue cuando algunas de ellas se dieron cuenta que este cambio implicaba algo positivo, sobre todo para su economía: ya no necesitaban gastar una fortuna en metros cuadrados, equipamientos, cafés, suministros de oficinas y un largo etcétera.

Y no solo por lo material, la gente al disponer de su tiempo rendía mucho más. Se acabó esa época de la silla caliente o el trabajar a base de latigazos del jefe.

Claro está que todo esto se limita a trabajos que se puedan desarrollar a través de internet. No me imagino a un mecánico enviando un email a su cliente explicándole cómo actualizar el chip del último modelo de Tesla.

Espero que esta modalidad haya venido para quedarse, ya que hace feliz a la gente, se volvió a la vida y a las costumbres que tan alejados estábamos: compartir un almuerzo en familia, ir tranquilamente a la farmacia o cualquier otro mandado sin tener que pedir permiso a nadie o lo que es mejor aún, realizar el trabajo cuando estemos enfocados y con inspiración.

No sé ustedes, pero calentar una silla simplemente porque tenía que quedarme hasta las 18:00 era para mí una tortura. Sentía que estaba desperdiciando mi vida y por ende no era un empleado feliz (con todo lo que ello implica).

Hoy llevo una vida de nómade digital, que es la suma del trabajo remoto y el movimiento constante de ciudad en ciudad y de país en país.

Al igual que tanta otra gente que ya no está en oficinas, esta modalidad me hace feliz, y como quiero mantener esta calidad de vida trato de rendir al máximo en mi trabajo y ser aún más responsable.

Si tienes un jefe que aún no te permite esta modalidad, puedes compartirle este artículo (hazlo anónimamente si no te animas 😉), o bien esta charla que di hace tiempo en el que explico todos los beneficios que aporta el trabajo remoto.

WordCamp Granada 2019 – 10 razones del porqué tus empleados deberían trabajar en forma remota

Ojalá que pronto más personas puedan trabajar de esta forma y recuperar de a poco su calidad de vida.

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  1. Jesús Parrilla

    Gracias por aportar tanto valor a la comunidad , y que gracias a tu ejemplo , les enseñas lo mejor de tí

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