Gana más dinero gastando menos

Como verán, hoy estoy escribiendo sobre cosas más personales. Nada de lo que hay aquí escrito corresponde a WordPress, pero de todas formas forma parte de quién es Mauricio Gelves.

Y es que de ahora en más escribiré de aquello que realmente se me antoje y crea que pueda ayudar al menos a una persona, ya sea de programación, diseño, música, cine o en este caso finanzas. Finanzas personales.

¿Cuantas veces te has dicho «Necesito más dinero» y acto seguido te has puesto a pensar en conseguir un mejor puesto de trabajo, pasar más horas frente al ordenador o viendo cuanto curso de «dinero mágico» invirtiendo en la bolsa existe por internet?

No sé ustedes. Yo muchas veces. Hasta que llegó el punto en que dije basta.

La gota que rebasó el vaso

Esto no es novedad en mi vida, hace ya mucho tiempo que descubrí que lo material o el dinero no hace a la felicidad.

Si rebusco en mi memoria los momentos más felices de mi vida, siempre hay alguien muy querido en él: amigos, familia, una novia o compañeros de viajes.

Sin embargo los objetos o el dinero no forman parte de estos recuerdos esenciales. Por ejemplo, no recuerdo ni me interesa cuando me compré mi primer BlackBerry, o cuando al fin pude tener la PlayStation 3 o mi primer auto. Sinceramente, no me importa.

También es verdad que desde que vivo solo y tengo más espacio he ido inconscientemente llenándolo de cosas.

Cosas que prometen darte felicidad cuando en realidad es solo una satisfacción temporaria.

Cosas que intentan llenar un vacío, y que lo hacen hasta tanto sale una nueva versión de tu celular o la prenda que estás usando ya no está a la moda (no es mi caso, uso el mismo iPhone desde el 2015 y escribo este post con una vestimenta que espantaría a cualquier feligrés).

Tanto se acumuló sin darme cuenta que llega por segunda vez la oportunidad de decir ¡Basta! Es hora de quitar cosas de mi vida y reemplazarlas con experiencias verdaderas.

El dinero sí hace la felicidad

A ver, no quiero ser extremista. El dinero sí hace la felicidad. Todos necesitamos tener ciertas necesidades básicas cubiertas para poder alcanzar la autorrealización.

Pirámide de Abraham Maslow donde define que nuestras acciones están motivadas para alcanzar ciertas necesidades.

Los dos primeros niveles de esta pirámide son esenciales para todo lo demás, y obviamente que para ello necesitamos un mínimo de dinero.

El dinero sí hace la felicidad, pero hasta un cierto punto, el resto dependerá meramente de nosotros.

Un ejemplo que pongo siempre cuando hablo sobre estos temas, es que aquí en Europa es muy barato conseguir objetos materiales que permiten desarrollarte como persona.

Entiéndase comprar una raqueta de tenis, un par de botas para ir de trekking, libros, una computadora, cursos, etc. Todos elementos que permiten que mejores en lo deportivo, cultural, espiritual, etc.

Cuando tenía 24 años y junto a un gran amigo, subimos hasta uno de los picos en el Parque Nacional Tierra del Fuego (Argentina) con zapatillas y calcetines en las manos ya que ni soñando podíamos acceder a equipación de montaña.

A pesar del frío tengo los recuerdos más bonitos de ese viaje 🏔🇦🇷❤️

De ahí nace la garra sudamericana que tanto se aprecia en Europa: aunque no tengamos los equipamientos adecuados le echamos ganas y de una u otra forma logramos realizar lo que deseamos.

Lo importante aquí es preguntarse, ¿cuántas personas no han llegado a dar su potencial máximo simplemente por no haber tenido sus necesidades mínimas cubiertas? ¿Cuántas montañas más podríamos haber escalado de haber tenido una mejor economía y un Decathlon en Argentina?

Black Friday, anuncios y otras mierdas

Estamos rodeados de publicidad, descuentos y promesas de productos hasta el mismísimo hartazgo.

Vayas donde vayas o aplicación que utilices intentarán colarte el último producto o servicio de moda que te garantiza mucho dinero o su equivalente en dósis de felicidad.

Teléfonos, ropa, tecnología, viajes, bebidas, comidas…

Y ahí estamos nosotros, como borregos obedeciendo y comprando sin parar a detenernos a pensar el tiempo de vida que estamos invirtiendo en ese artefacto que no necesitamos.

Y mejor no hablemos de las cuenta de Instagram que muestran vidas de ensueños porque este post sería infinito…

En sí la publicidad no es mala, lo que es nocivo realmente es la falsa creencia que quieren imponernos de que tener y tener cada vez más hará que seamos más felices.

Así es como un día te despiertas rodeado de cosas que no necesitas y buscando en Google una y otra vez «¿Cómo conseguir más dinero?» para comprar el artículo de turno y volver a sentir esa «felicidad» perdida.

Detente un minuto y piensa… ¿Si el mundo occidental ha desarrollado niveles de calidad de vida nunca antes visto, cómo es posible que haya una tasa de suicidios e infelicidad tan alta?

Basta con mirar las cifras del INE (Instituto Nacional de Estadísticas)… «Las víctimas duplican a las de accidentes de tráfico, superan en once veces a los homicidios y en ochenta a los de violencia de género«

https://www.lavanguardia.com/vida/20190909/47260236571/dia-mundial-prevencion-suicidio-espana.html

¿No crees que nos estamos alejando un poco de lo realmente importante?

¿Cómo lo hago yo?

No quiero venderte los 10 pasos a seguir para insertar el «minimalismo» en tu vida. Solamente voy a contarte qué es lo que yo hago antes de comprarme algo.

El paso más difícil: conocerse a sí mismo

Lo puse primero a propósito ya que es el más difícil de realizar.

Conociéndote aprenderás qué te hace feliz y qué no, y de esa manera sabrás frenar un impulso de compra innecesario con su correspondiente ahorro.

Yo sé que me hace feliz la música, los viajes y las reuniones con gente querida.

Si algunas de mis compras, sin ser desmedida, ayuda en cierta forma a que algo de eso suceda, entonces es una compra inteligente porque estoy invirtiendo verdaderamente en mi felicidad.

¿Cuántas horas de tu trabajo cuesta?

Otra forma muy simple de frenar una compra compulsiva es mirar su equivalente en tiempo de vida.

¿Cuánto ganas por hora? El cálculo es muy simple: Vamos a suponer que ganas 1.200€ al mes. Eso lo divides por 30 días, y luego lo divides por 8. Más o menos tendrás un valor equivalente a tu precio/hora.

Volviendo al ejemplo, si ganas 1.200€ al mes estarías ganando algo así como 5€ a la hora.

Si quisieras comprarte el último iPhone que cuesta alrededor de 950€… aquí viene el dato trágico… tendrías que comprarlo con 190 horas de tu trabajo.

Pregúntate nuevamente ¿merece tanto la pena? (y mejor no toquemos si el trabajo que realizas no te gusta).

Encontrando el equilibrio

¿Realmente necesito lo que quiero comprar? ¿No tengo algo ya con la que pueda suplir esa necesidad?

Aquí lo importante es recordar que para salir andar en bici no necesitas la mejor, que para aprender fotografía no necesitas la última cámara de 5.000€ y que para aprender algo nuevo no tienes que pagar una matrícula en Harvard.

Recuerdo en el 2009 cuando crucé los Andes con mi bicicleta, en un momento del viaje me encuentro con dos hermanos muy jóvenes que iban a realizar mi mismo trayecto y también en bicicleta y decidimos compartir parte del camino.

A la hora del almuerzo de ese día saqué mi hornillo que me había costado unos 80 dólares para prepararme un plato de pasta mientras que ellos lograron calentar su comida (con algo más de tiempo) utilizando solamente una lata vacía de atún y algo de alcohol de quemar.

A veces es necesario aplicar un poco más de ingenio y menos dinero para resolver ciertas cuestiones.

Hace un tiempo hice un vídeo en YouTube en el que hago una comparación de este punto con el mundo audiovisual. Échale un ojo.

Calidad sobre Precio

Antes de comprar algo también defino bien cuáles son los puntos que necesito cubrir con ese nuevo objeto y trato de buscar aquel que cumpla con esos requisitos y que prometa una larga vida.

Si nunca has oído hablar sobre «Obsolescencia premeditada» te sugiero que investigues un poco. Es básicamente que las empresas definen un período de vida a los productos para que el consumidor vuelva a comprar uno nuevo sin perder la confianza en la marca.

¿No te suena el caso de las impresoras HP que dejaban de funcionar tras X cantidad de impresiones? 😡

Conclusión

Dicho todo esto, es necesario que aprendamos a comprar con conciencia, a tener solo lo necesario y que la acumulación de cosas no nos garantiza la felicidad.

✅ A modo de resumen recuerda que:

  • Si no compras lo que no necesitas, estarás ahorrando dinero.
  • Si estás ahorrando dinero, no necesitarás pasar más horas en el trabajo.
  • Si tienes más tiempo libre, puedes disfrutar de lo que realmente te hace feliz.

Así que apaga el teléfono, queda con un amigo, amiga, padre, madre, hermano o hermana y disfruta de una buena conversación junto a una taza de café. Te aseguro que será lo único que nos llevaremos al cajón.

¡Pura vida! ❤️


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Mauricio Gelves
Mauricio Gelves es Lic. en Informática y trabaja como Consultor Web Freelance con su marca personal MauGelves. Se especializó en WordPress para ofrecer soluciones personalizadas y rentables a medianas y largas empresas. Es Nómade Digital desde el año 2015, actividad que combina sus dos principales pasiones: la informática y los viajes, y refleja sus experiencias a través de sus hobbies audiovisuales en Instagram y YouTube.
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